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(En colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Diputación Regional de Cantabria)
 
Prehistoria y yacimientos en el entorno de la bahía 
por Alfonso Moure Romanillo, 
Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria 
 
pesar de que el sector central de la costa cantábrica constituye uno de los principales focos de ocupación paleolítica del mundo, hablar de la Bahía de Santander durante la Prehistoria exige dos precisiones previas. La primera es que a escala de la antigüedad del hombre, nuestra bahía es de construcción reciente, ya que el nivel del mar no alcanzó su cota actual hasta el Postglaciar, es decir, hasta hace unos 10.000 años. Antes, durante los periodos glaciares –en el último de los cuales tuvo lugar la mayor parte de la ocupación paleolítica de la región- se produjeron regresiones marinas que dejaron al descubierto la plataforma litoral. 

        Para que nos hagamos una idea de la importancia y e incidencia de esas situaciones medioambientales en el poblamiento humano, baste señalar que hace unos 18.000 años, cuando se estaban pintando algunas de las pinturas más antiguas de Altamira, el nivel del mar se encontraba unos 120 más abajo, situándose en algunos tramos la línea de costa a más de 5 Km. de la actual. No hace falta pues decir que durante el Pleistoceno, no existía la bahía de Santander, y la desembocadura del Miera y los otros sistemas fluviales que la han configurado se localizaría unos  6-7 Km. más al norte, en una zona hoy sumergida. 

        La segunda consideración es que el poblamiento prehistórico de este tramo de la costa debe entenderse en el contexto del resto de la Prehistoria de la costa cantábrica. A lo largo de un periodo de tiempo tan dilatado,  se produjeron cambios de tipo natural y cultural que comportaban diferentes estímulos de relación y de aislamiento. Por ejemplo, durante el Paleolítico Superior los cazadores-artistas que vivieron y decoraron de nuestras  cuevas no eran culturalmente distintos a los que habitaban en el resto de Cantabria y en lo que hoy es Asturias y el País Vasco. 

        De hecho, no es imposible que fueran “físicamente” los mismos, porque una de las características de los cazadores-recolectores es su grado de migratoriedad, y el arte rupestre y mueble aportan numerosos datos que sugieren que los mismos grupos dejaron testimonio de su paso en varias cuevas situadas a lo largo del norte peninsular. La existencia de glaciarismo en la cordillera establecía además una barrena natural hacia la meseta, por lo que esos desplazamientos –nunca demasiado largos, en gran medida estacionales- se llevaban a cabo en altitud, siguiendo de los valles, y de este a oeste a lo largo de la marina. 

        Durante la Prehistoria Reciente (Neolítico y Edades de los Metales), ya en unas condiciones climáticas similares a las actuales y bajo la demanda de otro tipo de recursos (agricultura, ganadería, minería) se establecen nuevas vías de relación e intercambio: hacia la Meseta, hacia el valle del Ebro y desde la fachada atlántica. Objetos singulares, como el famoso caldero de Cabárceno, apuntan incluso contactos comerciales con lo que ahora son las Islas Británicas. 

        Por todo ello, en la conferencia se pretende presentar un entorno amplio, que bien podría estar limitado por los valles del Pas y el Miera, incluida la orilla derecha del curso bajo de este último. En ellos, y entre ambos, se encuentran algunos de los yacimientos paleolíticos más importantes de la región cantábrica: las cuevas de Puente Viesgo, las del valle de Camargo (El Juyo, El Pendo) y el excepcional complejo de La Garma. Con ello estaríamos hablando de lugares cuya área de captación de recursos alcanzaba hasta la antigua línea de costa en que el Miera desembocaba. De hecho, está ampliamente documentada la actividad marisquera de los ocupantes de las cuevas de Monte Castillo (entonces a 25 Km. de la costa), Cueva Morín (a unos 19 Km. del final de la había) e incluso de la Cueva de El Salitre (Ajanedo, Miera), a más de 30 Km.  Todos ellos, ademáás de cazar en su territorio de influencia, recorrían distancias importantes para aprovisionarse de lapas, bígaros, y sílex, por lo que, en cierta forma, sus estrategias económicas no dejaban de estar emparentadas con el entorno costero de la capital de Cantabria. En ellos se está investigando acerca de algunos de los problemas de mayor actualidad dentro de los estudios del Paleolítico cantábrico: 

        - Consolidación de red de poblamiento en cuevas.  
        - Presencia y llegada de la especie sapiens, primero el Homo sapiens de Neandertal y,  
          después, el Homo sapiens sapiens.  
        - La interrelación hombre-medio  
        - La evolución cronoestilística del arte rupestre occidental  

        Si nos limitásemos a las orillas de la bahía que hoy conocemos, esta conferencia debería comenzar en los límites de la Historia escrita. Hasta hace poco, los primeros restos de poblamiento  estable conocidos correspondían a época romana (La Magdalena, San Martín, Cerro de Somorrostro, Alto de Maliaño). El descubrimiento del castro de La Garma (Omoño), a unos 5 Km. de la desembocadura de la Ría de Cubas es la primera evidencia prerromana en esta zona de costa y, por ahora, el establecimiento permanente más antiguo del entorno inmediato de nuestra bahía.